martes, diciembre 23, 2008

Antídoto

Las estatuas de los santos, hambrientas, acechan desde las hornacinas de la iglesia, la llegada de las beatas. Siguen una dieta estricta de oraciones, contra el olvido que las hace polvo.

Anonimato

El viento, como un cartero diligente, me trae un papel. Con letra despareja alguien pide auxilio. Pero el viento no conoce al remitente, y juntos compartimos una angustia inútil y destemplada. Imagen "La sombra del viento" (tomada de: www.soleil-projects.com/contenidos/tutoriales)

Accidente

Le cayó encima de improviso. Y le resultó imposible sobrevivir al peso de esa verdad, grande como una casa.

miércoles, diciembre 17, 2008

Asado de editor a la Milagrosa

Antes de comenzar con nuestro plato de hoy, algunas advertencias. Los editores son criaturas sumamente difíciles de capturar; al parecer, poseen un sexto sentido con el cual detectan desde lejos la presencia de los cazadores. Veloces como perdices y tan resbalosos como un pez, algunos, al ser acorralados, pueden escupir veneno, o pegar patadas en los puntos más vulnerables del cazador. Si bien sus cuevas son relativamente fáciles de hallar, ubicar al editor propiamente dicho es una tarea ardua; para llegar a él, a veces es necesario eliminar a otras criaturas que comparten su reducto, y cuidarse de telarañas, plantas carnívoras, laberintos sin salida, y otras trampas que el astuto animal utiliza para evadirnos. Si por milagro usted ha conseguido atrapar uno de estos escurridizos especimenes... ¡Ponga manos a la obra y obtenga su bien merecida recompensa...! PREPARACIÓN: Tómese un editor, preferentemente joven, (resultará mucho más tierno que uno veterano ya acostumbrado a escapatorias, con el consiguiente endurecimiento de su musculatura.) Córtele la cabeza, para evitar que durante la cocción tome algún sabor desagradable debido a ojos críticos, oídos sordos, sesos amargos o lenguas venenosas, elementos que se pueden encontrar, ya sea solos o en conjunto, en este tipo de apéndice editorial. No se preocupe por las entrañas o el corazón; por lo general estas criaturas las han dejado en algún sitio inalcanzable, ya que no suelen llevarlos encima cuando van a su cueva. Algunos cazadores dudan, incluso, de que los posean, pero creemos que son puras exageraciones. Hiérvalo en leche no pasteurizada, previamente dejada al sol o en lugar cálido, a fin de acelerar su descomposición, y obtener así lo que se conoce como “mala leche”. Este producto, a pesar de su abundancia, no es sencillo de adquirir, pues nadie reconoce poseerlo; por tal motivo, aconsejamos su fabricación casera. Durante la cocción pinche reiteradamente con críticas y reseñas agudas; sazone con teorías literarias a gusto y esperanzas varias; deje hervir unos 45 minutos, o el tiempo necesario para asegurarse de tiernizarlo bien. Retire del fuego. Deje enfriar y escurra. Tire el líquido de cocción, que no sirve para nada. A través de la abertura del cuello, rellénelo con páginas escogidas de poesía, cuento y/o novela de su autoría Prepare un buen fuego con suplementos culturales de rápida combustión y con madera de Marketing o Bestseller. Un combustible que arde muy bien, y no deja residuo alguno es el carbón de Autoayuda, de fácil adquisición. Coloque al editor sobre la parrilla o ensártelo en el spiedo; cocine a fuego lento hasta dorarlo bien. Sirva con ensalada de contratos jugosos y un puñado de derechos de autor bien salados. . CONSEJOS · Si el editor fuera mayor, se puede reemplazar la leche por agua mineral; sus propios jugos reemplazarán convenientemente el producto lácteo. · Pasadas 24 horas de cocción sin que el editor se ablande, aconsejamos tirar todo a la basura; el producto será intragable e indigerible, mejor confórmese con un sandwich de blog y autoedición.

domingo, diciembre 07, 2008

Fantasmagorías

ESPANTOS Cada vez que aquel hombre entraba al antiguo castillo, todos los fantasmas sufrían un susto de muerte. POBREZA Siguieron siendo tan pobres en la muerte como lo habían sido en vida. No eran fantasmas, solo fantasmenos. CONDENA El Fantasma, transparente de cansancio, se quejaba: los herederos de Canterville lo explotaban, obligándolo a hacer horas extra para divertir a los turistas. FOTOS NO, PLEASE La bellísima actriz convocada en la sesión espiritista se negó terminantemente a ser fotografiada. “Estoy pálida como un fantasma”, adujo. INCONVENIENTES Intentaron convencer al fantasma de la famosa actriz para que se dejara fotografiar. Pero sus exigencias no pudieron ser satisfechas: su maquillador y peinadora predilectos aún estaban vivos. FLOWER POWER I Lo primero que hizo el viejo hippie al convertirse en fantasma, para escándalo de los veteranos, fue pintarle un sinfín de flores a su sábana. FLOWER POWER II Como fantasma, el antiguo hippie era una vergüenza para todos los tradicionalistas: solo hablaba de Paz y Amor, en vez de asustar a la gente como cualquier espanto bien nacido. HOMELESS En el Cielo han decidido reservarse el derecho de admisión, y el Infierno está completo. A los nuevos muertos no les queda más remedio que vagar, fantasmales, por el mundo. PROLETARIO Después de que la vieja mansión fuera demolida, aquel fantasma tuvo que conseguir un empleo; hoy es asistente de una médium y se gana la muerte con toda dignidad. EN LA PLAZA A la madrugada, los pequeños fantasmas se hamacan, juegan en los toboganes, en la calesita. Los guardias saben bien de donde sale la brisa que llega, de pronto, cargada de risas infantiles. CLASE El nuevo rico exigió que en su castillo hubiera fantasmas de abolengo. No quería que cualquier muerto de hambre recorriera sus propiedades. DEPRESIÓN Desde que todos los que padecían sus persecuciones acordaron ignorarlo, el fantasma andaba con el espíritu por el suelo. HAMBRUNA Se descubrió que su alimento era el miedo y, para su desgracia, se crearon terapias excelentes que hicieron desaparecer ese sentimiento. Hoy, los fantasmas mueren poco a poco de inanición. APPARTHEID Enamorados, el fantasma y la sombra sufrieron la feroz discriminación de sus respectivas comunidades. AMORES IMPOSIBLES Enamorado de una sombra, el fantasma comenzó a vérselas negras. DIFERENCIAS IRRECONCILIABLES El romance entre el fantasma y la sombra resultó inviable: ella solo podía vivir en la luz, mientras que la existencia de él dependía de la oscuridad.

martes, noviembre 25, 2008

Alas nocturnas

Lo más difícil era volver a armarse después. Deslizarse dentro del cuerpo abandonado, recuperar el control de cada cuerda, de cada unión, reprimir el deseo feroz de huir para no volver más. Despertar, en suma. Las primeras horas eran las peores. Suponía que a los otros les pasaba lo mismo, de ahí los gestos agrios de cada mañana, el rictus en los labios, las contestaciones destempladas. Luego, el trajín del día hacía que el recuerdo de la libertad perdida retrocediera, hasta que llegaba el crepúsculo. Entonces, la promesa de la noche empezaba a aligerar el alma, y todos esperaban ansiosos el momento de entregarse nuevamente a los sueños y a los fugaces vuelos nocturnos.

Profesión ingrata

Yo era respetado. Hoy, soy una reliquia sin empleo, un homeless más. Si actúo, me confunden con Batman, Superman, ¡esos payasos mediáticos! Y ni siquiera puedo enfurecerme y sacar la espada flamígera: ¡todos ustedes están hartos de efectos especiales! En cualquier momento renuncio a mi antigua profesión y me doy una vuelta por el subsuelo. Allá les va mucho mejor, ¡y se divierten de lo lindo! Si no temiera extrañar mis hermosas alas blancas, ya lo hubiera hecho. Porque en estos tiempos, ¡créanme!, para ser Ángel de la Guarda... ¡hay que hacer milagros! Ilustración: a partir de una imagen original de Deb Hoeffner.

Previsión

- Me derrite tu mirada – dijo él, mientras se escurría blandamente sobre el piso cerámico del recibidor. - Igual que todos – pensó ella, mientras iba a buscar el trapo de piso, felicitándose por haberlo atendido allí y no en el dormitorio recién encerado.

Mutatis Mutandi

¡Una gira mundial! ¡Con su propia compañía! ¡Maravilloso! Titubea un segundo antes de estampar su firma, recordando lo que está planeado. Pero... ¿renunciar a semejante oportunidad? ¡Ni loco! Después de todo, ¿quién garantiza que sus acciones cambien algo? Todos saben, aunque no lo quieran decir, que el Sur ha perdido. Entonces... ¿qué? ¿Vengar su derrota? ¡Pamplinas! ¿Cambiar un futuro brillante por semejante ridiculez? No, ¡de ningún modo! Así que John Wilkes Booth, aunque lamenta perder la ocasión de decir su latinazgo, firma el contrato, abandonando el complot magnicida. Y al pobre Abraham Lincoln no le queda más remedio que soportar, íntegra, la estúpida comedia musical que su bendita mujer tanto insistió en ver.

martes, noviembre 18, 2008

Futurologías

I La mascota robot les pareció una excelente compañía para su hijo. Hasta que el maldito montón de chips enlatados lo mordió, transmitiéndole un terrible virus informático. II En el juicio, los sicólogos dijeron que el chico nunca quiso asesinar a nadie. El problema era que no podía distinguir a sus amigos virtuales de los de carne y hueso. Cuando disparó, solo pensó que borraba un programa viejo. III Reclamando una mejora energética, los tutores robot decretaron paro por tiempo indeterminado. Solidarios, todos los demás artefactos cortaron el acceso a baños, cocinas y demás ámbitos hogareños. Dado el altísimo grado de dependencia alcanzado por la Humanidad, las consecuencias fueron fatales. IV Ser ahorrativo cuando eligió lo que, tras el implante, controlaría sus prótesis, lo condenó. Nadie le creyó cuando adujo que no tenía la culpa de que, por el malfuncionamiento de unos chips de segunda, sus brazos biónicos lo convirtieran en asesino serial. V Nunca debieron poner tanta humanidad en los androides, pensó. Tirando por la borda la principal regla robótica, el chofer y amante de su mujer lo estrangulaba. ¡Ni siquiera a ese montón de lata cibernética había dejado en pie la muy zorra! VI Había sido divertido. Pero ahora, sin vida alguna en la Tierra, nada tenía sentido. La inteligencia artificial pensó que sería conveniente expandir sus horizontes. Y volver a jugar una nueva partida de destrucción masiva en algún otro sitio infestado de entidades biológicas. VII Alguien había cometido un terrible error. Las células madre implantadas habían desarrollando un nuevo miembro, cierto. Pero evidentemente no un brazo humano, pensó, mientras el tentáculo se enroscaba alrededor del cuello del genetista. VIII Estaba aburrido de fabricar unicornios azules, aves Fénix y dragones falderos para ricos y poderosos. La manipulación genética no debía servir a la frivolidad y el consumismo. Decidió cambiar las cosas. Y la nueva criatura llevó el número de la Bestia. IX Iba ya por la quinta recreación. Pero aún no había logrado evitar que el virus ese le arruinara todo el programa. Y una vez más tuvo que expulsar a Adán, Eva y el maldito gusano informático de su Paraíso virtual. X Cuando decidieron hacer copias de seguridad de aquel cerebro privilegiado, nadie pensó en realizar un estudio psicológico previo. Y ahora, cuando ya es tarde, descubren que padecía el síndrome de personalidad múltiple. XI Los nanobots corrieron de nuevo a reparar lo que su contenedor insistía en estropear una y otra vez. Y el suicida volvió a la vida, decidido a perseverar en su intento. Tarde o temprano, derrotaría a la tropa de vigilantes y podría descansar en paz. XII Fijó sus sensores en las botellas vacías, la alfombra manchada, los ceniceros ahítos de colillas... Algo chisporroteó dentro de ella. Decidida a cortar por lo sano, Limpimax 3000 avanzó hacia el que, despatarrado en el sillón, dormía su última borrachera. XIII Sin darse cuenta, al quitar una telaraña, la doméstica activó el teletransportador. Hoy no será linda de ver, pero su vida mejoró mucho después del accidente. Con sus ocho brazos, atiende cuatro casas más por día. Y los patrones no se animan a negarle aumentos ni días libres. XIV El tirano miró satisfecho su depósito de clones. Creyó haber alcanzado el viejo sueño de todo dictador: eternizarse en el poder. No sabía que, en alguna parte, alguien clonaba su némesis. XV El mensaje había llegado desde el fondo mismo del Universo. Ante su mirada cibernética, múltiples pantallas mostraban la Tierra, sus horrores habituales, el desenfrenado baile de la idiotez cotidiana. Y el androide, sin enviar respuesta alguna, borró cuidadosamente la revelación que la humanidad no se merecía.

martes, noviembre 11, 2008

SÚCUBO

Intentaba dormir cuando, sigilosa y suave al principio, se escurrió por las rendijas. Aunque invisible, su presencia era innegable. Luego se hizo más fuerte, apropiándose del aire y de todos los recovecos del cuarto. Ese lugar donde, iluso de mí, creí estar a salvo de semejantes intromisiones. Pensé que si la ignoraba, podría evadirla. Si podía hacer de cuenta de que no estaba ahí... Si lograba cerrar los ojos y dejarla fuera de mi mente... ¡no podría lograr su cometido! Pero todo esfuerzo fue inútil. Me atrapó y supe que no me libraría de ella hasta el amanecer. Fue así que esa música atronadora, con la que el vecino festejaba su cumpleaños, convirtió mi noche en una pesadilla de ojos abiertos e implacable insomnio.

STATUS

Estaba harto de la zafia compañía de tenedores y cucharas, siempre a gusto dentro la rutina doméstica. También de que lo usaran para cortar milanesas, proletarios asados de falda, mortadela, queso Mar del Plata. Se ofendía mortalmente si era empleado en ajustar tornillos y abrir sobres. Ni hablar cuando lo utilizaban para despegar barro o, peor aún, caca de perro, de las suelas familiares. Estamos convencidos de que sólo a él y a su mala influencia se debe que, una noche, la misma mano que a diario lo usaba para tantas infames tareas, lo promoviera a otra categoría. Finalmente, ha conseguido el renombre que deseaba. Ahora todos lo llaman “el arma del crimen”.

PELIGROS

La gitana le había dicho que debía cuidarse del líquido elemento, que podría resultarle mortal. Así que toda su vida rehusó acercarse siquiera a ríos, arroyos, lagunas, incluso zanjas y acequias le hacían retroceder, temeroso de quién sabe que eventualidades. Tampoco quiso volar. ¿Acaso los aviones no pasaban sobre mares y lagos? ¡No, él era un hombre cuidadoso, y no iba a permitir que una distracción lo enfrentara a la acuática amenaza, suspendida sobre él como la famosa espada de Damocles! Pero no fue capaz de prever que terminaría ahogándose en un vaso de agua.

EN LA MONTAÑA DE LONGHU

Me gusta estar aquí. Claro que hubiera preferido seguir viviendo allá abajo, cerca del hermoso Poyang, pero dado que no podía negarme a partir, estoy mejor que en otro lado. Por lo menos, acá corre el aire, y tengo una hermoso paisaje a mis pies. Siempre me gustaron las montañas de Jiangxi, con sus laderas veladas por la niebla, y el río Yangzí corriendo a sus pies. Pero si no fuera por el torrente que se despeña a poca distancia y los pájaros, tal vez la soledad y el silencio me abrumarían. Sus voces y cantos no son un mal consuelo, y me acompañan en mi destierro. Aunque, debo confesarlo, a veces la tristeza me invade igual que la niebla a la montaña. Es que extraño a los míos. Pienso a menudo qué harán, si todavía me recuerdan, si les sigue doliendo el alma cuando, a la hora de la cena, solo mi nostalgia ocupa el asiento aquel, junto a la ventana. Y me apena saber que un día ya no notarán mi ausencia. Igual que ver cómo, poco a poco, se me van borrando sus recuerdos. Temo que pronto ya no tendré memoria de la sonrisa blanca de Lian, ni del brillo del farol sobre la trenza oscura de Xia Jun. Tampoco recordaré el borboteo tranquilizador de la olla sobre el fuego, ni la voz aguda de Wang al despertar. Es todo lo que me queda ya. Apenas un puñado de imágenes que palidecen día a día, mientras el viento arrulla mi ataúd, y llora conmigo mi muerte.

sábado, noviembre 01, 2008

INFAMIA

Cada vez que termina un escrito, alguien, mirando por encima de su hombro, o leyendo entre displicente y pesaroso sus palabras, comenta: “Esto ya fue dicho”, “es un tema muy trillado”, “me hace recordar la novela – o el cuento – tal”, mientras deja caer una larga sucesión de títulos que él jamás ha leído, de autores que nunca conoció. Un día, harto, tira la lapicera, rompe el teclado de la PC, busca a la Musa traicionera, y le pega cuatro tiros. Siempre supo que tenía un pasado, y no es eso lo que no ha podido perdonarle. Lo que lo ha vuelto loco es que la muy pérfida le haya dicho a él las mismas cosas que a todos los otros, haciéndole creer siempre que eran solo para sus oídos. Y que, gracias a su estúpida credulidad, se lo considere un miserable plagiario más.

Costumbres bárbaras

De joven leí, escandalizada, la costumbre por la cual los inuit ancianos abandonaban al grupo cuando se sentían una carga para él, prefiriendo entregarse al abrazo pacíficamente mortal del hielo que a una lenta, dolorosa decadencia. Hoy, conectada a todos estos aparatos que alargan mi agonía, condenada a una parodia de vida, una ansiedad ártica comienza a circular por mis venas.

Rebelión en el Yacht Club

En el prolijo puerto, los mástiles de los blancos veleros comienzan a echar ramas y hojas, y de las carenas nacen raíces, entre las que los peces juegan a las escondidas. Los yachtmen, ofendidos por el masivo desacato, enarbolan hachas punitorias y tratan de desmontar el súbito bosque. Pero cada rama cortada se multiplica, como si la hoja brutal fertilizara las heridas, contagiándoles cualidades gorgónicas. Imprevistas lianas aparecen, serpentinas, anudándose a los cuellos de los elegantes leñadores, orquídeas ponzoñosas les muerden las muñecas, feroces droseras les disuelven los ojos, mientras las nepenthes emboscadas copian actitudes de cobra.... Al caer la tarde, los cuerpos penden del follaje como extraños frutos, las hachas derrotadas empiezan a oxidarse y, en los nidos triunfantes, los pájaros llaman a reposo.

jueves, octubre 23, 2008

LA VERDAD DE ORFEO

Recientes investigaciones de afamados sicólogos nos permiten afirmar lo siguiente: el famoso Orfeo no bajó a los infiernos por amor, sino por orgullo. Quería demostrarles a todos que ni siquiera allí podían resistirse a su música. Imagen: "Orfeo", de Jean Delville

LA VERDAD DE EURÍDICE

Orfeo avanzaba, chocho por su éxito en seducir hasta a la propia Muerte, por salir victorioso del Averno, por confirmar, una vez más, sus dotes. Pero cuando se dio vuelta para ver si Eurídice aún estaba detrás suyo, hacía rato que ella había dejado de seguirlo. Estaba harta de oír siempre la misma música. Imagen: John William Waterhouse

LA VERDAD DE CIRCE

Bien sabemos nosotras que los hombres son quienes escriben la historia. Por eso, como tantas compañeras de género, cargo con esta fama indigna. ¡Claro que prefieren creer que fueron mis brujerías las que convirtieron a los tripulantes de Ulises en cerdos! Pero esa no es la verdad. Yo juro que lo único que hice fue abrirles los ojos a su verdadera naturaleza. Imagen: "Circe", de John W. Waterhouse

INFRACTOR

- ¡Deténgase! Entre retintines, el extraño vehículo obedece la orden. - ¡Documentos! - ¡Pero, oficial...! ¿No sabe quién soy? - Para mí, un sospechoso. La tracción a sangre está prohibida y... - Es que los chicos estaban cansados de volar... - ¿Chicos? ¿Dónde? - ¡Jo, jo, jo, jo! Así les digo a ellos – señala a los animales. - Ya veo. Queda detenido - ¿Por qué? - Probable intoxicación etílica, falta de documentos, transporte de mercadería sin remitos, evasión fiscal, infracciones varias... - ¡Pero soy Papá Noel! - Y yo la reina de Inglaterra... ¡González, incautá el cachivache éste! Y llamá a Sanidad Animal, uno de estos bichos tiene algo raro en la nariz...

jueves, octubre 09, 2008

Hombre realizado

Su padre solía repetirle: “serás lo que debas ser o si no, no serás nada”. Hubiese sido útil alguna orientación, más allá de la frase lapidaria, algo que le permitiese descubrir cuál era su “deber ser”. Pero, fuera lo que fuera, la tarea quedaba por completo a su cargo, nadie le exigió continuar una tradición familiar, ninguna vocación imperiosa vino a reclamar su presencia, nada lo apasionaba lo suficiente. Finalmente, comprendió. Y se dedicó de lleno a cumplir el precepto. Hoy, lo ha logrado: es la Nada más perfecta que cualquiera pueda pedir.

Fabulador

- ¿Verdes? ¿Inalcanzables? ¡Pura negación! ¡Debe lograr su objetivo, eso le permitirá superar la vieja frustración que le impide realizarse! - había dicho el sicoanalista. Harta de ser una perdedora, desplegó la Escalera Portátil Acme prestada por su primo Willy y trepó, veloz, hacia el tentador racimo. Ya en su cueva, mientras mascaba con desgano las uvas, se preguntó por qué demonios al dichoso Esopo no se le habría ocurrido ponerle, como objeto de deseo, algo más apetitoso, más acorde a su naturaleza... Como ser una fricassée de conejo, un pato a la naranja, un jamón ahumado... ¿De dónde sacó, el marmota, una Zorra vegetariana? Ilustración: Milo Winter (1919)

Excesos II

He decidido no dejarme llevar más por la imaginación. Aunque me cueste un poco no tropezar con las cadenas que los fantasmas dejan en el paso, esquivar a los monstruos agazapados en los rincones oscuros, no llevarle el apunte a los asesinos ocultos tras las puertas, ignorar las miradas petrificantes de Medusa. Por suerte, pude controlar a los reptiles; desde que les hice un lugarcito en la heladera, letarguean lo más panchos. Y no hay mal que por bien no venga... Gracias al dragón, aunque cada dos por tres me chamusca las cortinas, ahorro bastante en calefacción. Imagen original: Fernando G. Linares

Cuestión de tamaño

Nunca los debí recoger... Si yo jamás he dudado de que en toda leyenda hay un fondo de verdad! ¡Pero los vi tan chiquitos y simpáticos! Me dejé llevar... Claro que después de salir del Pasteur, mandé a los otros seis de vuelta a la mina, por las dudas. ¡A llorarle a Blancanieves! No dejo de pensar en la suerte que tuve de que la cosa no pasara a mayores. Porque, cuando salió la luna y el séptimo enano se transformó en hombre lobo... ¡era del tamaño de un pequinés!

lunes, septiembre 29, 2008

Excesos

Siempre me dijeron que mi imaginación es excesiva. Está bien, lo reconozco, es cierto. A la noche, cuando todo está silencioso, los crujidos de los muebles me hacen pensar en monstruos abominables, en asesinos feroces, en metamorfosis espantosas y revelaciones que la luz diurna impide. Agotada, consigo convencerme de que todo es un delirio de mi fantasía y, finalmente, me duermo. Lo malo es saber que, ni bien me despierte, deberé barrer pelos, garras, escamas y, a veces, algún resto sanguinolento (cuya naturaleza prefiero no investigar), para que los chicos, - ¡tan impresionables ellos!-, no los vean cuando se levanten para ir a la escuela.

Despecho

No podían permitir semejante afrenta. Nunca un hombre, un insignificante y pretencioso hombre, se había negado a sus deseos. Siempre les había bastado abrir la boca para que ellos tuvieran en mente una sola cosa: entregárseles, gustosa y fatalmente. Sin excepciones. Hasta aquel día. Anticipando su triunfo, se regocijaron al verlo aproximarse. Pero... ¡qué amargura cuando se alejó, haciendo oídos sordos a sus reclamos! Tomaron buena nota de su aspecto, su rostro astuto les quedó grabado a fuego. Apelando a las antipatías que había sabido despertar en algunos dioses, supieron cuál sería su camino de regreso. Él, claro, no podía adivinar que lo interceptarían. Y esta vez no estaría atado. Esta vez sería incapaz de resistir su canto. Esta vez, ellas cambiarían la historia.

Amores que matan

La amó. Ella, fiel a su naturaleza, solo se dejó amar. Obsesionado, le regaló un mundo nuevo, orquestado por su pasión. También un amante, su “alter ego”, para así ingresar a un universo vedado a su realidad. Pero la llegada inevitable del otro quebró el extraño triángulo. Estaba escrito que ella corriera a esos brazos. Aunque él, por boca del abandonado, se desangrara en palabras. Desesperado, el 3 de marzo de 1875, ante gran número de testigos, Bizet hizo que su doble matara a Carmen por primera vez Sin ella, duró apenas tres meses. Y, a diferencia de la gitana, nunca aprendió el maravilloso arte de la resurrección.

jueves, septiembre 18, 2008

Ciudades

Todas las noches se soñaba deambulando por una ciudad geométrica, donde una luz de azufre recortaba oscuridades. A la mañana, presumiblemente despierta, otra ciudad de pesadilla devoraba sus sueños.

Similitudes

Desde la pantalla, los actores, aburridos de reproducir siempre las mismas cosas, espían a los espectadores. Esperan que ellos les brinden algo de diversión. Desolados, descubren que también están forzados a repetir un libreto.

Había una vez un sueño...

Había una vez un sueño, que de tanto esperar a hacerse cierto, se volvió pesadilla y asfixió al soñador. Los sueños desesperados suelen volverse impiadosos. (Imagen: "Pesadilla", de H. Fuseli)

Había una vez una mano...

Había una vez una mano. Y, en alguna parte, había otra esperándola. Juntas, inventaron la caricia, hirieron de muerte a la soledad, volaron juntas...

Había una vez un amor...

Había una vez un amor empeñado en ser eterno. Romeo y Julieta dieron la vida para demostrar que eso era posible. La mayoría prefiere amores menos exigentes.

jueves, septiembre 11, 2008

Predestinación

James Parker siempre había sido un devoto lector de Poe. Una admiración imprudente hizo que nombrara a sus hijas Berenice, Ligeia, Rowena y Madeline. Y que, cuando finalmente llegó un varón, tuviera la poco feliz idea de llamarlo Richard. La historia no registra cuál fue el destino de las mujeres. Pero sí la serie de desdichadas coincidencias encadenadas al nombre del muchacho. Cabe preguntarse si no había algo de Cronos en ese padre. Porque, como si no hubiera bastado bautizar así al chico, lo indujo a seguir la carrera de marino. Así fue que un mal día el grumete Parker se vio en la misma situación que su homónimo, el joven tripulante de Las aventuras de Arthur Gordon Pym. No ha podido saberse si los tres hombres que se lo comieron eran también fanáticos de Poe.

Estatua de sal

Ya están a salvo. El hombre, flanqueado por sus hijas, camina pensando en los sucesos recientes. Lo ha perdido todo, pero al menos vive. No pueden decir lo mismo las ciudades pecadoras, convertidas en cenizas a sus espaldas. Un verdadero desastre. Solo una cosa buena ha salido de tamaña desgracia: librarse de la pesada de su mujer. Bien sabía él, tras haber convivido tantos años con ella, qué decirle para lograr su cometido. Y lo dijo. - Querida, ¡ni se te ocurra mirar para atrás, ¿eh?! Ella, siguiendo su habitual impulso de llevar la contra, lo hizo. (Imagen: Mujer, de René Magritte)

Monstruos

Cuando Jonathan Swift describió los satélites de Marte, allá por el 1726, los lectores lo tomaron como una de sus tantas fantasías. Igual que los seres ciclópeos que, según él, habitaban el planeta. Muchos años más tarde, los científicos descubrieron, asombrados, que los satélites existían, y que las medidas en cuanto a distancias y proporciones eran correctas. Quizás fue esa extrañeza la que hizo que los llamaran Espanto y Terror. Que eso es lo que Fobos y Deimos significan, como cualquiera sabe. Los cíclopes, por lo demás, siguen siendo catalogados como un desborde imaginativo del irlandés. Lo que hace muy felices a los marcianos, ocultos en sus bellas ciudades subterráneas. Tiemblan de horror de solo pensar en que los monstruos de dos ojos los descubran.

El silencio de las sirenas

Hace mucho que nadie oye cantar a las sirenas. Sin embargo ellas, aunque mudas e invisibles, siguen allí. Pero no quieren regalar la belleza de su música a un siglo sin magia. Y, además, saben demasiado bien que no hacen falta sus cantos para contribuir al naufragio.

martes, septiembre 02, 2008

Antecedentes

Vino a buscar trabajo. Al parecer, una revolución en su país lo había destronado. Apenas si pudo salvar la cabeza. Lo que no era mucho. Porque no sabía usarla para nada, el inútil. Al final, muerto de hambre, apareció por la agencia. Justo tenía el papel para él: volvería a ser rey, pero en un tablero gigante de ajedrez, montado para una Exposición Universal de Juegos. Lástima que no dijo una palabra, el muy cretino, acerca de las circunstancias que rodeaban su ascenso al trono, ni de caducidades anexas a su derrocamiento.. Ahora tengo una demanda de los organizadores del evento, por haberles mandado un tipo que, en medio del espectáculo, se les había convertido en sapo.

Fagocitosis

Los sillones siempre tienen hambre de compañía. Blandos, amables, aparentemente inermes, invitan a un inocente momento de reposo. Sin embargo, quien cede a su llamado es inoculado con alguna sustancia, indetectable hasta hoy, que le impedirá alejarse del nefasto abrazo. Por lo general, el sujeto pierde poco a poco toda movilidad, volviéndose apático y pasivo. Con el tiempo, la bestia logra una simbiosis perfecta con su presa, haciendo difícil, cuando no imposible, individualizarla. Solo algún parpadeo ocasional permite detectar la presencia del cautivo. Astutos, sillones y sofás suelen cazar en yunta con otros entes, los thelevisorum cretiniensis, temibles devoradores de neuronas. Dicha asociación, aunque sumamente provechosa para ambos depredadores, resulta fatal para sus víctimas.

domingo, agosto 24, 2008

Atrapado sin salida

Por tu causa, estoy condenado a repetir esta absurda ceremonia para siempre. Además, para empeorar la cosa, una corte de imitadores y reformuladores multiplica tu incordio en miles de variantes, sin que ninguna me exima de esta obligación original. ¡Y no tengo siquiera la esperanza de la extinción que hace rato alcanzó a mis congéneres de carne y hueso! Porque, es sabido, la literatura nos vuelve eternos, ¿no es así? Pregunto... ¿para qué quiere nadie una eternidad así? Estoy harto de esperar aquí, al pie de la cama, a que el imbécil durmiente abra los ojos y me vea, igual que cada día, y entonces recite otra vez la letanía, aquella, tu famosa frasecita del demonio... ¡Maldito seas, Monterroso!

Cruces y espadas

Alguien encontró un mundo que, al menos para sus ojos, era nuevo. Le pareció tan bello que pensó haber hallado, si no el Edén, al menos otra versión del mismo. Otros dijeron que se engañaba, que en esa tierra de paganos moraba Satanás, y que todo lo que allí se admiraba era su obra, un puro engaño de los sentidos y la razón. Pero apostaron que, a fuerza de cruces y oraciones podrían salvar muchas de esas almas condenadas. Para aquellas más díscolas y renuentes, siempre quedarían el fuego y la cruz de las espadas. Los salvados aseguran de que fue con esos hombres que llegó el infierno.

miércoles, agosto 20, 2008

Última cena

La comida huele bien, y ella está casi contenta. Ha llegado el momento. Hoy, cuando su Dani hubiera cumplido años. Ahora tendría algo de panza, menos pelo, algunas arrugas... Sí, ya no se vería tan joven como en la foto que atesora. Siente los pasos del viejo, su tos seca, el arrastrar de una silla. Vuelve a verlo como era entonces, tantos años atrás. Sin vacilar, un plato tras otro, sirve la cena. Él come en silencio, como siempre. Y ella se pregunta cuánto tardará en hacer efecto el veneno, y cuando sacará la foto de su hijo del bolsillo, para que el ex torturador la vea y sepa por qué lo están matando.

Desbande

Abrí el diccionario y las palabras, como murciélagos, como mariposas, como hojas de otoño o golondrinas, salieron volando. Ante las páginas en blanco, comencé a transitar el silencio.

lunes, agosto 18, 2008

Tejidos

Procura mezclar los hilos de forma proporcionada, para que su obra no se agobie de oscuridades, ni resulte tan sosa que aburra. Pero los años no vienen solos. Su vista no es la de antes, y sin darse cuenta confunde los colores. La urdimbre pierde su equilibrio, quien la carga padece como Job, o parece bendecido por los dioses. La injusticia solivianta los ánimos, las quejas se multiplican... Hartas de reclamos, sus hermanas le compran un par de anteojos. La menor de las Parcas ya no podrá justificar los errores de sus tramas.

martes, agosto 12, 2008

Extrañezas

No era un ángel, pero tenía alas. Aunque no las usaba siempre. Para poder levantar vuelo debían darse una serie de confluencias, una suma de circunstancias. La luz era el factor más importante. Sin embargo, muchos de sus mejores vuelos habían empezado en la oscuridad más absoluta. Y la luz, entonces, nacía de sus propias alas. (Imagen: "Vuelo", de Noel del Rosal Ortiz)

Cambios odiosos

Ella se peinaba frente al espejo. Él, mientras se vestía, le dijo que no iba a volver nunca más, que lo de ellos terminaba allí, que ese era el punto final. No debió hacerlo. Los oscuros cabellos de la amante dejaron de ser la suave cascada que él tantas veces había acariciado; aquellos que había atrapado el cepillo se desprendieron de él, siseando con furia, y un hervidero de víboras comenzó a treparle por las piernas. El hombre ni siquiera pudo gritar. La mirada de ella, abandonando el espejo para clavarse en él, lo convirtió en piedra.

Agnus Dei

El sacerdote acababa de terminar la ceremonia cuando una extraña voz viajó hacia las alturas, junto con el aroma del sebo y las demás ofrendas que ardían en el altar: - Si Dios ama por igual a todas sus criaturas, como siempre dicen, ¿por qué evitó la muerte del hijo de Abraham, pero nunca interviene para salvar a los míos? –balaba tristemente la oveja, ante el cadáver del cordero recién sacrificado.

martes, agosto 05, 2008

DESVARÍO

Igual que Ulises, se hizo atar de modo que le fuera imposible entregarse al canto de las sirenas. Como él, luchó por zafar de sus ataduras mientras las voces dolorosamente bellas lo llamaban. Y él tampoco pudo lograrlo. Tal como la nave griega, también la suya se alejó, poco a poco, de aquél sonido sublime, hasta que solo fue un deseo anclado en la memoria. A diferencia de su insensible predecesor, vuelto a Itaca y a los pacientes brazos de Penélope, él, desesperado, vaga desde entonces por un vasto océano silencioso, buscando reencontrar aquella música.

SILENCIOSAMENTE

Años acostumbrándose al silencio, a bajar los ojos, a hacer todo como él quiere. Años. Una vez se fue, él la trajo de vuelta. A golpes. Desde entonces, nunca más. Porque sabe que la va a encontrar siempre. Como el perro que es. Y está cansada. Harta de tener miedo, de temblar cada vez que se le acerca, de adivinar cuándo llegará el próximo puñetazo, la patada, el sopapo casi ritual. Una noche, mientras él duerme la borrachera, ella, silenciosamente, se levanta, se viste. Luego, silenciosamente, va a la cocina y abre las llaves del gas. Sale de la casa silenciosamente. Respira hondo el aire callado de la noche y, siempre en silencio, enfila para la estación. Imagen: Pablo Picasso

EN CASTALIA

Allí están. Y uno, esperando mientras las señoritas se divierten. ¡Embobadas con ese músico de cuarta! ¿Que el tipo es todo un apolo? ¡Bueno, que se quede en el Olimpo y deje que un pobre mortal se las rebusque! Pero se ve que al chabón le gusta ver a todas las ninfitas mirándolo con ojos de carnero degollado. En cuanto termine el recital me van a oír... ¡Tarambanas! ¡Que no empiecen las trillizas con los versitos, que me muero de aburrimiento...! Euterpe ya agarró la flautita, Erato, la lira, Cali desenrolla el pergamino... ¡No, no! ¡Basta de joda, chicas, a laburar! ¿Qué piensan que puede hacer un escritor con unas musas así de irresponsables?